¡NO SÉ QUÉ HACER CON LAS MANOS!

¡NO SÉ QUÉ HACER CON LAS MANOS!

El lenguaje corporal es importante no sólo para transmitir tu mensaje. Cuando vemos un orador emocionante que mueve a la gente, por ejemplo, comprendemos la importancia de la expresión física dinámica.

Si deseas iluminar un escenario y dar un rendimiento memorable que hará una diferencia para tu audiencia aquí están algunos secretos del lenguaje corporal que los presentadores eficaces conocen.

# 1. Postura

Tu confianza en ti mismo se refleja aunque no quieras, en tu forma de estar de pie. Toma coraje y mírate al espejo ¿Tienes los hombros caídos , te sostienes en un solo pie, cruzas los brazos?  Aquí tengo un ejercicio fácil y eficaz: Imagina que alguien está tirando de una cuerda atada a tu coronilla suave y firmemente. Observa en el espejo cómo cambia tu postura: ahora te vez más capaz y confiado!

# 2. Evitar el contacto visual.

Hay presentadores que se empeñan en hablar mirando al piso; hay otros que usan PowerPoint y miran permanentemente la pantalla mientras ignoran al público; otros tienen una excelente relación con sus notas y ninguna con la gente que los mira desde sus asientos. La confianza personal es uno de sus productos más valiosos al hacer una presentación y ese atributo comienza y termina con el contacto visual.

# 3. Crear una barrera

Este pecado tiene muchas variaciones. He visto muchos presentadores de pie con los brazos cruzados o con las manos delante de la entrepierna; otros prefieren restregarse las manos como si se «lavaran» las manos mientras hablan; incluso algunos no se cortan y ponen  la palma hacia el público como si dijeran: «¡Detente!» Cada uno de estos gestos crea una barrera física frente a los oyentes. Deja que tus brazos caigan a tus lados, y muévelos para hacer un gesto que amplifique o apoye tu significado. Puede parecer incómodo al principio, pero pronto te acostumbrarás.

# 4. Uso improductivo del espacio.

El público espera un presentador, no una estatua. De hecho, es tu trabajo ordenar el espacio. El uso de diferentes partes del escenario le dice a un público que está cómodo allí arriba; y algunas técnicas te ayudan a utilizar el espacio para comenzar un nuevo punto. Si te colocas en un punto diferente para cada uno de esos puntos, los oyentes entenderán mejor. Acércate para contestar preguntas o comprobar si te han entendido con frecuencia.

# 5. Gestos débiles o repetitivos.

Los oradores ansiosos siempre preguntan «¿Qué debo hacer con mis manos?». La respuesta es simple: un gesto debe ser una parte integral de lo que estás diciendo. Cada gesto que haces debe ser claro, apoyar la frase, y terminar de manera limpia.

# 6. Relacionarse mal con la audiencia.

En lugar de cultivar la influencia positiva con una audiencia, los antagonizan. Muestran expresiones faciales negativas, asienten con impaciencia a un interlocutor para que se calle y  pueda responder, apuntan con un dedo rígido en lugar de usar un gesto de «bienvenida», o incluso miran al piso a pesar de que todavía le están haciendo la pregunta – estos son claros indicios de que el orador preferiría estar en otro lugar. Muy pronto, por supuesto, la audiencia estará de acuerdo.

# 7. Uso torpe de objetos.

He visto los punteros láser que bailan juguetonamente cerca de los ojos de un miembro de la audiencia; los instrumentos de escritura sostenidos pero nunca utilizados una vez en una presentación; la pieza de tiza lanzada al aire constantemente durante una conferencia; y los micrófonos ondeando en el aire como parte de un gesto. Al igual que los actores con apoyos, los oradores deben utilizar a los objetos en lugar de ser utilizados por ellos.

Para dominar objetos, el ejercicio mínimo es salir de detrás del atril siempre que sea posible y evitar por todos los medios que el discurso se transforme en una lectura pesada: ésta es la peor barrera física de todas.