Cómo aplicar la comunicación positiva en el trabajo

En una empresa saludable se utilizan con mucho cuidado las palabras. Hay un repertorio de palabras claves: “cuidar, estar sano, conversar, expresar, pausar, conectar, descubrir, disfrutar…”  Son verbos que tienen en cuenta el factor humano y una gestión correcta del tiempo, las personas y su caudal creativo.

En la comunicación laboral hay que tener en cuenta que estamos frente a una variedad de interlocutores: a un mismo nivel, entre colegas en la misma posición o supeditada a una jerarquía.

La comunicación también ha de analizarse en relación con cada sector y hasta con cada individuo: colaboradores, personal de otros equipos, clientes, proveedores.

Una buena comunicación en el trabajo es uno de los valores mas apreciados por las empresas. más y más empresas son conscientes del valor real y potencial de un buen clima laboral.

La comunicación Positiva en la empresa:

  • Mejora la resolución de problemas porque hay mayor capacidad de diálogo.
  • Aumenta la creatividad pues baja el miedo a recibir una respuesta negativa a las ideas nuevas.
  • Mayor optimismo al afrontar proyectos porque existe un buen ambiente de trabajo.
  • Mayor concentración en la tarea porque baja la tensión que producen los roces interpersonales.
  • Menos consumo de energía en pensamientos negativos y más energía derivada hacia la productividad.

Claves del lenguaje positivo

  • El NO predispone negativamente. Busquemos siempre el positivo. En lugar de decir “No corras” es preferible “Ve despacio”.
  • Deber/Tener Vs. Querer /Poder. El “deber/tener” suenan limitantes mientras que el querer/poder abren posibilidades: “Tengo que aprobar el examen” vs. “Puedo aprobar el examen”.
  • Palabras Trampa. “Nunca, Siempre, Nadie, Siempre lo mismo, Otra vez”. Definamos la situación sin generalizar. ”Tu habitación siempre está desordenada” vs ” Ordena tu habitación que está desordenada”.
  • No a las etiquetas del verbo ser: “Es que tú eres…, Tu no eres…”
  • Cuidado con los adjetivos que califican y van a continuación del verbo ser. «Eres una persona descuidada» es una frase hiriente. «Te comportas descuidadamente» es una frase más objetiva.
  • Cambiar el PERO por la conjunción Y. El PERO representa el vaso medio vacío mientras que la Y admite nuevas posibilidades. Ejemplo:

“He ahorrado 10 euros PERO no puedo comprar el videojuego.

“Has ahorrado 10 euros y puedes seguir ahorrando para el videojuego “.

  • AUN. La utilizamos para abrir posibilidades. Ejemplo:

”Eres malo con las mates ”.

Cambia mucho el enfoque si decimos “Aún no te salen las matemáticas”.

Si elegimos expresarnos desde lo que sentimos y pensamos en lugar de calificar a los otros, seremos capaces de generar empatía. Ejemplo:

” Eres un impuntual” cambia la carga negativa si nos referimos a lo que nos pasa cuando la otra persona llega tarde. “Me siento mal cuando llegas tarde, porque se atrasa el trabajo de la sección”.

  • No discutir por correo electrónico: El email y la mensajería instantánea pueden conducir fácilmente a malos entendidos. Es un tipo de lenguaje autamático, abreviado, y no hay posibilidad de captar el tono o el lenguaje no verbal.

¿Cómo poner en práctica el lenguaje positivo?

  • Modificar el lenguaje
  • Tener presente qué es en concreto lo queremos transmitir. ¿Qué deseamos expresar a la persona con la que estamos hablando?
  • Procurar no utilizar palabras negativas, despectivas , despreciativas o vejatorias.
  • Cuando alguien hace algo incorrecto, en lugar de críticas destructivas, se lo comunicamos de forma positiva: Podemos decir que lo intente nuevamente y que apreciamos el esfuerzo que ha realizado.
  • No utilizar expresiones generalistas como «no sabes hacer nada bien».
  • Evitar los “te lo dije…” “siempre te pasa lo mismo…” que limitan la comunicación y la cortan en lugar de potenciarla.
  • Sé consciente de tu estado de ánimo antes de señalar un error o reprender a alguien. Hazte consciente de tus emociones.
  • Expresa tu aprecio a tus colaboradores con frecuencia y pide feedback para constatar que tus palabras han sido entendidas.
  • Evita las etiquetas negativas. No caigas en el error de catalogar a una persona de «torpe», «inútil» o «vago» . Esto rebaja la autoestima de la persona e influye directamente en la percepción que los demás tienen sobre ella.
  • Si tienes que etiquetar a alguien, procura hacerlo de una manera positiva y potenciadora. Así, nuestros interlocutores sentirán que son capaces de superar nuevos retos y aprenderán de los errores.
  • No solo debemos ser conscientes de las propias emociones   sino también intentar ponernos en los zapatos de los demás. La búsqueda de esta comunicación empática nos ayudará a conectar mejor con las demás personas y conversar verdaderamente con ellas.