Hace poco escribí sobre la gestión de equipos y el Reto de Spagetti y varios lectores me han pedido más información, sobre todo cómo lo aplico en mi vida profesional, en qué circunstancias es más apropiado recurrir a este tipo de desafíos. En mi experiencia, el Reto to del Spaguetti es aplicable a cualquier tipo de grupo que desee mejorar sus habilidades para trabajar en equipo. Ya sea una empresa, una organización o un curso escolar. Hoy te voy a contar una de mis experiencias más exitosas.

La visión de Tom Wujec: simple y efectivo

Desde que Tom Wujec creó el Desafío del Malvavisco en USA, miles de empresas y organizaciones decidieron aplicarlo para favorecer el trabajo en equipo. ¿Por qué? Porque es un sistema eficaz, ágil, fácil de realizar y lo más importante: es divertido para todos. Aquí en España se rebautizó como desafío del Spaguetti, porque las nubes de dulce no tiene para nosotros las mismas implicaciones culturales que en USA.

¿En qué consiste?

El objetivo del reto es muy sencillo: los miembros del grupo deben construir una torre lo más alta posible empleando sólo una cantidad específica de fideos spaguetis, de 4 a 8 nubes de dulce, un metro cordel y 2 metros de celo. Las cantidades de los elementos se ajusta a los conocimientos y capacidades del público.

Los equipos pueden hacer lo que quieran con los materiales: romper los spaguetis, cortar o anudar el cordel y utilizar o no el celo, pero lo que es imprescindible es que la nube de dulce que corona la estructura debe estar intacta, de otro modo, el equipo queda descalificado.

Al terminar el desafío las torres se colocan en el centro de la sala y se procede a valorar las estructuras. El equipo ganador recibe una ovación y un premio.

¡Socorro! Me han tocado alumnos muy heterogéneos y desmotivados

En un curso de Formación Ocupacional a las afueras de Barcelona me contrataron como fromadora ocupacional. Se presentaron alumnos especialmente desmotivados, así que eché mano de TODOS  mis recursos, pero cuanto más intentaba inspirarlos con ejercicios, juegos, vídeos, role-playing, etc, menos conseguía despertar su interés: permanecían distantes, sin importar lo que ensayara.

Un día propuse un ejercicio en el que debían imaginar un producto y plantear un plan de marketing sencillo valorando la relación entre coste y beneficios. No pude imaginar que un simple ejercicio desencadenaría tal división y descontento.

El ejercicio puso de manifiesto las profundas diferencias y limitaciones entre los alumnos. Mientras unos estaban entusiasmados creando productos, otros decidieron hacer los cálculos en dólares en lugar de euros, tal como lo harían en su país. Mientras unos confundían productos con servicios, otros se negaban a hacer el ejercicio porque “¿Para qué? En mi familia todos somos currantes, yo nunca llegaré a tener un negocio” -sostenían.

Poco a poco el clima de la clase se fue enrareciendo y llegaron las discusiones cada vez más fuertes.

Recordé las palabras de Wujec: “Quien se atreve a construir una torre de espagueti, puede construir un equipo“. Entonces,  aunque aparentemente no tenía relación directa con la clase, les propuse el Desafío del Spaguetti.

Como el grupo estaba muy atomizado y había grandes dificultades de comunicación, los grupos se formaron al azar. Cada grupo se puso en marcha y al final de los 18 primeros minutos quedé asombrada con la originalidad de las torres. Tal como habíamos acordado, se hizo una valoración exhaustiva de las torres y eligió la mejor.

El clima había mejorado notablemente , por eso propuse un desafío extra: crear una torre en común compuesta por las torres de cada equipo. Para sorpresa de todos la última etapa fue un éxito, hasta los más escépticos participaron en el proyecto de crear una torre en común al 100%. Se sentían entusiasmados por la posibilidad  de construir algo con los demás grupos, por fin se divertían trabajando como un equipo.

Me senté a contemplar cómo a medida que la torre se hacía más alta, se disipaban las diferencias culturales, académicas, lingüísticas y de origen.

Supe que el Desafío del Spaguetti había sido un buen comienzo y que debía seguir trabajando.

Y así lo hicimos. He descubierto que muchos sistemas utilizados por empresas para resolver problemas o fomentar el trabajo en equipo funcionan muy bien en el ámbito escolar.

¿Quieres saber más?

Te dejo el Video de Tom Wujec.   

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UTILIZA EL RETO DEL SPAGUETTI Y CREA MEJORES EQUIPOS

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