reptil2La parte más primitiva de nuestro cerebro es el “Cerebro Reptil” o “Cerebro Antiguo” y hay  estímulos que despiertan la atención de nuestro cerebro cocodrílico. Mediante un lenguaje sencillo se puede lograr que nuestro lagarto tome decisiones a favor de comprar determinado producto, por ejemplo el que nosotros vendemos . Esta parte del cerebro es simplona.  No es sofisticada, pero lleva la batuta. Si quieres atraer a tu clientes habla al cerebro reptil de tus clientes y conoce los 6 estímulos que usa el Neuromarketing para enamorarlo.

Los 6 Estímulos del Cerebro Reptil

  1. El cerebro reptil es egocéntrico, no le presta atención a lo que no le toca directamente.
  2. Desea contraste, le gusta decidir claramente por si/no, frío/calor, positivo/negativo.
  3.  Le gusta lo concreto, claro, conciso y reconocible. Nada de abstracciones.
  4. Presta atención al principio y al final. Escucha mejor los mensajes claros al comienzo y para recordarlos, necesita que se lo repitan al final.
  5. Todo lo visual activa con rapidez la toma de decisiones.
  6. Es emocional y lo que siente interviene y modifica la toma de decisiones.

¿Cómo se aplica?

Patrick Renvoise – asesor en neuromarketing en la campaña de Obama –  aconseja basar los mensajes en la estructura del cerebro reptiliano. En su libro Neuromarketing: el nervio de la venta nos dice que conociendo los estímulos del cerebro reptil y haciendo el abordaje adecuado, el éxito está asegurado.

Para que el tiro no falle debemos apuntar al cerebro reptil del cliente mediante frases sencillas dirigiéndonos a la intuición, no al a razón.

Según Patrick, el 99% de las decisiones que tomamos es instintiva. Luego nuestro cerebro razonador buscará las excusas que sean necesarias para justificar lo que hemos elegido. En política, el Neuromarketing considera que nuestras decisiones se basan sobretodo en el miedo.

No me cabe la menor duda

Mi amigo el reptil que compra, vota y decide

El “Cerebro Reptil” está centrado en sí mismo y no e afecta otra cosa que no tenga que ver con su propia supervivencia. Tampoco las consideraciones generales acerca de los demás. Este cerebro no tiene empatía. Solo actúa por reflejo y únicamente con aquello relacionado con la supervivencia y el bienestar fisiológico.

El “Cerebro Reptil” es egocéntrico y reacciona ante el contraste. El contraste es un factor de decisión, ya que permite al “Cerebro Reptil” tomar decisiones rápidas. Si no hay contraste, el “Cerebro Reptil” se confunde. Necesita entonces, entrar en contacto con categorías sencillas que le presenten claramente una variación por pares antagónicos: si/ no, lento/rápido, con/sin, antes / después, etc.

Al “Cerebro Reptil” le gusta lo concreto y lo conocido, explora y reconoce lo que le resulta familiar, lo que puede reconocer rápidamente y le resulta y amigable. Frente a lo tangible, al cerebro reptil le resulta complicado procesar conceptos abstractos como “enfoque multidimensional” o “solución integradora”. Las cifras y números se procesan en el “Cerebro Nuevo” más sofisticado y racional,  pero al Cerebro Reptil, eso no le va ni le viene.

El “Cerebro Reptil” recuerda solamente el principio y el final. Padece de distracción aguda, por eso, olvida casi todo lo que está en el medio de una situación, mensaje o película. Los que recuerdan, son los otros dos cerebros, pero al Cerebro Reptil hay que entregarle el contenido importante al principio y repetirlo al final.

Según el Neuromarketing , el “Cerebro Reptil” es marcadamente visual y rastrea el contexto permanentemente. Lo hace por medios visuales y la vía de reclamo para lograr su atención es la visual, por sobre otras estrategias. Es la vía más rápida para acceder a la tima de decisiones.

El “Cerebro Reptil” reacciona a las emociones muy fuertemente sobre todo aquellas que ofrecen un contraste. La ciencia ha demostrado que las emociones crean respuestas químicas y pueden favorecer o no la toma de decisiones, los recuerdos o la acción.

¡Vaya con el cocodrilo!

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TU CEREBRO REPTIL ADORA EL NEUROMARKETING
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