lenguaje corporalLa mayoría de nosotros solo tenemos un conocimiento intuitivo del lenguaje corporal. Creemos que nuestro cuerpo nos obedece, sin embargo, no es así.

Para mucha gente, sumergirse en el mundo del lenguaje corporal provoca la misma reacción: “¡Por fin aprenderé a ser un detector de mentiras humano!”

Sin embargo, no se puede saber exactamente cómo se siente una persona solo porque frunce el seño o se cruza de brazos.

Lo que sí puedes hacer es medir la proporción de naturalidad o calcular si se siente cómoda.

Este espectro de comodidad / incomodidad es mucho más importante que tratar de identificar una expresión específica o adivinar un pensamiento en particular en la cabeza de alguien.

La tensión nos vuelve más transparentes de lo que pensamos

 

Como explica Joe Navarro, un experto en análisis e investigación del lenguaje corporal, la incomodidad se nota rápidamente en el lenguaje corporal.

Aquellos que mienten o son culpables desmuestran fácilmente su tensión y angustia.

Intentar disfrazar la culpa o el engaño les impone una carga cognitiva muy angustiante mientras luchan por fabricar respuestas a preguntas que de lo contrario serían simples.

Mientras más natural y relajada sea una persona al hablar con nosotros, más fácil será detectar las pautas no verbales de incomodidad asociadas con el engaño.

Si bien describe esta dinámica en el contexto de la detección de mentiras, es la lente más eficaz a través de la cual se puede interpretar todo el lenguaje corporal.

Si estás en una fiesta y todos disfrutan y ves a una persona en una silla, con los brazos cruzados y la cabeza hacia abajo, seguramente eso te llamará la atención.

La incomodidad, se nota. Ese mismo conjunto de acciones observadas en alguien en una sala de espera de un hospital sería mucho menos anormal.

La comodidad y el contexto

 

Observar cuán cómoda se ve una persona en un contexto particular puede darte pistas sobre cómo se siente. Si estás en una primera cita y tu pareja parece estar cómoda, ¡Probablemente le gustes!

Si estás realizando una entrevista de trabajo y el candidato se pone inquieto y nervioso cuando le preguntas si ha tenido problemas con empleadores anteriores, podría ser un punto importante sobre lo que preguntar más.

El lenguaje corporal no es una ciencia exacta, pero medir los niveles de comodidad puede darte pistas sobre lo que realmente está sucediendo en la mente de las personas que te rodean.

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Las indicaciones básicas del lenguaje corporal

 

El cuerpo nos comunica en silencio cómo nos sentimos y qué queremos, ya sea que nos demos cuenta o no. Las siguientes son algunas señales que puede observar para tener una idea de cómo se siente una persona.

Pero cuidado:  Ningún comportamiento nos dice la historia completa.

1. Cabeza y cara

 

Las expresiones faciales no siempre son las más honestas. Desde muy pequeños se nos enseña que ciertas expresiones faciales y acciones son apropiadas para ciertas ocasiones, ya sea que las tengamos o no.

Una de las expresiones más fáciles de aprender (aunque sigue siendo uno de los más difíciles de identificar con precisión) es la “sonrisa falsa”.

Como explica el pionero en el análisis de la expresión facial, Paul Ekman, las sonrisas falsas, del tipo que hacemos porque se supone que debemos hacerlo, casi siempre se hacen con la boca.

Sabemos levantar las comisuras de los labios para sonreír, pero no somos conscientes de lo mucho que nuestros ojos están involucrados en una sonrisa verdadera.

En una sonrisa real, nuestras cejas, párpados y, a veces, toda nuestra cabeza se vuelven hacia arriba, junto con las comisuras de los labios.

Los labios fruncidos son otra forma de saber cuándo alguien se está desplazando hacia el lado de incomodidad del espectro.

Esta es una expresión favorita que a los analistas les gusta señalar cada vez que un político está dando alguna forma de confesión.

Empleamos mucho nuestros brazos en la autoexpresión.

A lo largo del tiempo hemos aprendido muchos gestos  (como “no apuntar con el dedo a las personas”), pero hay dos aspectos más útiles del movimiento de los brazos y las manos para observar: cuánto espacio ocupan y qué altura alcanzan.


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Los brazos y la Ley de Gravedad

 

Los gestos que desafían la gravedad, en cualquier parte del cuerpo, generalmente se consideran positivos.

Cuando estamos emocionados, no restringimos los movimientos de nuestros brazos; de hecho, nuestra tendencia natural es desafiar la gravedad y elevar los brazos por encima de nuestras cabezas.

Cuando las personas están realmente llenas de energía y felices, sus movimientos de brazo desafían la gravedad.  Cuando una persona se siente bien o confiada, balancea sus brazos afirmativamente, como al caminar.

La persona insegura inconscientemente restringe sus brazos.

En el lenguaje corporal, las emociones negativas nos hunden físicamente.

Estos comportamientos relacionados con la gravedad comunican las emociones con precisión y en el momento justo en que nos vemos afectados.

2. El Torso

 

Nuestro torso, compuesto por nuestros hombros, tórax y abdomen, es vital para nuestra supervivencia. Como tal, estamos bastante bien entrenados para proteger esta parte de nuestro cuerpo instintivamente.

Más importante aún, permitimos el acceso a nuestro torso sólo cuando nos sentimos cómodos.

Cuando una persona en una relación siente que algo está mal con la forma en que van las cosas, lo más probable es que sienta un grado sutil de distanciamiento físico en su pareja.

El distanciamiento también puede tomar la forma de lo que llamo “negación ventral”.

Nuestro lado ventral -frontal, donde se encuentran nuestros ojos, boca, pecho, senos, genitales, etc., es muy sensible a las cosas que nos gustan y las que no nos gustan.

Cuando las cosas están bien, nos exponemos. Cuando las cosas van mal, las relaciones cambian,

Este comportamiento de compartir o negar nuestro lado ventral a las personas se puede observar más fácilmente en un contexto romántico o de citas.

Al principio de una relación, una pareja frecuentemente inclinará su torso más hacia su pareja que hacia fuera.

Se vuelven hacia ellos cuando entran en una habitación, o se inclinan cuando se sientan uno al lado del otro.

Parte de la razón por la que hacemos esto es porque cuando nos sentimos cómodos, nuestro sistema límbico disminuye sus defensas.

Protegemos o negamos el acceso a nuestro torso cuando estamos cerca de cosas desagradables.

Naturalmente, si nos abrimos hacia una persona, probablemente signifique que nos sentimos  seguros con lo que está sucediendo.

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3.¿Hacia dónde apuntan tus piernas?

 

Si tuviera que adivinar qué parte del cuerpo es la más honesta en el lenguaje corporal, la mayoría de la gente supondría que se trata de ojos o posiblemente de la cara en general.

No es así: Las piernas y los pies, sugiere Navarro, es donde yace la verdadera honestidad.

Estamos entrenados la mayor parte de nuestra vida para sonreír a la cámara y fingir que estamos pasando un buen rato.

Sin embargo, la evolución nos han enseñado que nuestras piernas deben estar listas para escapar en caso de peligro.

Por eso, una clave para detectar la intención es notar hacia dónde apuntan los pies y las piernas.

Nuestras extremidades inferiores tienden a inclinarse o apuntar en la dirección hacia donde nos gustaría ir o en lo que más nos interesa.

Si alguien gira un poco los pies o mueve repetidamente un pie hacia afuera puede estar seguro de que quiere retirarse o desea él estaba en otro lado.

¿Piernas cruzadas sí o no?

 

Las piernas cruzadas, especialmente cuando estamos de pie, son un indicador relativamente fuerte de que una persona está interesada en quedarse donde está.

Dependiendo del contexto, también puede detonar una cierta inseguridad, si además, el individuo se balancea de lado a lado.

Esto está muy ligado a nuestro instinto de supervivencia.

Generalmente se aconseja a los candidatos no cruzarse de bazos o de piernas, para no dar una imagen de “estar cerrado”.

Para lograr ofrecer una bena imagen personal, lo verdaderamente importante es conocer nuestro lenguaje corporal para poder generar el mayor bienestar interior.

Esto se proyectará naturalmente hacia afuera y podremos proyectar confianza con la postura de nuestro cuerpo.

Si no sabemos cómo es nuestro lenguaje corporal, es preciso empezar a conocerlo. Hablar frente al espejo o grabarnos en video puede ser un recurso muy útil.

Y lo más importante: controlar los tics nerviosos.

Es imposible no tener algo de nervios en una entrevista, sin darnos cuenta podemos comenzar a jugar con un bolígrafo, una carpeta,  con los anillos, el reloj, etc.

Gestionar nuestro estrés nos permitirá ser conscientes de nuestro lenguaje corporal y hacer que nuestros gestos jueguen a nuestro favor.

 

Lenguaje Corporal: Claves para Detectar las Verdaderas Intenciones